Desde el origen de los tiempos, cuando los caminos eran apenas senderos abiertos entre montañas, ríos y bosques profundos, los pueblos rurales de Costa Rica aprendieron a custodiar los secretos de la tierra. En sus fogones nacieron historias; en sus parcelas germinó la esperanza; y en la memoria de sus comunidades se preservó un conocimiento que ninguna modernidad ha logrado borrar.
Los Premios Mitos del Territorio Rural emergen como un acto de reconocimiento y gratitud hacia quienes han consagrado su vida, su trabajo y su vocación al fortalecimiento del turismo rural costarricense.
━ Trascendencia y simbolismo ━
Son símbolos vivos que evocan las fuerzas invisibles que han acompañado a nuestras comunidades durante generaciones: la sabiduría de los ancianos, la creatividad de los emprendedores, la hospitalidad de las familias campesinas, la protección de los bosques y la memoria sagrada de nuestros territorios.
Cada reconocimiento adopta el nombre de una figura legendaria del imaginario costarricense. Personajes que habitan entre la realidad y el mito, entre el recuerdo y la enseñanza, encarnando los valores que han permitido a los pueblos rurales florecer frente a la adversidad.
Reciben el honor de ser reconocidos como herederos y guardianes de una tradición que transforma la hospitalidad en desarrollo, la cultura en identidad y el territorio en legado para las futuras generaciones.
Los Mitos del Territorio Rural son el tributo a quienes hacen posible que la esencia profunda de Costa Rica siga viva en sus caminos, montañas, fincas, bosques y comunidades.
«Antes de que existieran caminos trazados sobre los mapas, ya los pueblos rurales conocían las rutas del corazón.»
Mucho antes de las autopistas de asfalto y las rutas geolocalizadas, los arrieros y las comadronas leían la floración de los porós, la brisa vespertina del Pacífico y el cauce de los ríos para comunicarse con los valles contiguos.
“En el murmullo de los ríos, en la profundidad de los bosques, en el aroma del café recién cosechado y en el canto que acompaña las jornadas de trabajo, permanece viva una sabiduría que ninguna modernidad ha conseguido reemplazar.”
Ese conocimiento botánico, la afinación con las fases lunares para la siembra y la preservación del bosque protector no están registrados en servidores digitales: residen en las manos curtidas de los mayores.
“Antes de que el turismo se convirtiera en una actividad económica, las familias campesinas ya celebraban el arte ancestral de recibir al visitante, compartir el alimento, contar la historia y honrar la tierra.”
La taza de café recién chorreado con agua dulce y el trozo de gallo pinto nunca tuvieron factura: eran el salvoconducto sagrado de la fraternidad humana en medio del monte.
“El Turismo Rural de Costa Rica no nació en oficinas ni en decretos. Nació en los territorios. Nació del encuentro. Nació de la generosidad de quienes aprendieron que compartir su cultura era también una forma de construir futuro.”
La Cámara de Experiencias Rurales de Costa Rica establece un reconocimiento a personas e instituciones que han aportado a fortalecer y apoyar al Turismo Rural, Rural Comunitario y el Agroturismo en nuestro país
Las personas, organizaciones e instituciones inscritas en este libro serán reconocidas como portadoras de virtudes excepcionales al servicio de la ruralidad costarricense.
“Su nombre quedará unido para siempre a las leyendas que dieron forma al alma de nuestra nación.”

Guardiana de la Hospitalidad y la Memoria Viva.
Este reconocimiento honra a las organizaciones de economía social solidaria que han convertido la cooperación, la solidaridad y el bien común en pilares del desarrollo territorial.
Recibir el Premio Tía Panchita significa ser reconocido como custodio de la hospitalidad, narrador de la experiencia rural y constructor de comunidades donde el progreso nunca olvida sus raíces.

Protector de los Caminos del Desarrollo Rural
Este galardón distingue a las instituciones públicas que, mediante su compromiso, liderazgo y visión, han contribuido al fortalecimiento del turismo rural de Costa Rica.
Como el mítico protector de los caminos, estas entidades han guiado al sector hacia nuevos horizontes de crecimiento, sostenibilidad y prosperidad.

Espíritu de la Astucia y la Resiliencia Emprendedora
Tío Conejo simboliza la capacidad de transformar las limitaciones en oportunidades y los desafíos en triunfos.
Este reconocimiento honra a los empresarios rurales que, mediante la creatividad, la perseverancia y el trabajo constante, han logrado construir experiencias extraordinarias a partir de los recursos de su territorio.

Guardián del Alma Comunitaria
Habitante de los bosques, los senderos ocultos y las historias susurradas por el viento, El Duende representa la conexión mágica entre la comunidad y la naturaleza.
Este premio distingue a las organizaciones y emprendimientos de turismo rural comunitario que han sabido tejer bienestar colectivo, conservación cultural y desarrollo local.
Son guardianes de un patrimonio vivo donde cada visitante descubre no solo un destino, sino una forma auténtica de comprender el mundo rural.

Guardiana de la Hospitalidad y la Memoria Viva.
Este es un reconocimiento a finqueros, productores rurales y emprendedores de turismo rural que han convertido su finca y su territorio en una experiencia para el visitante, conservando al mismo tiempo los saberes, paisajes y valores naturales de la comunidad. .
El cuyeo, cuyo nombre científico es Nyctidromus albicollis, conocido también como tapacaminos o chotacabras es un ave nocturna, suele posarse en los caminos de tierra y vuela brevemente hacia adelante cuando alguien se acerca para distraer intrusos de sus nidos en el suelo. Es muy común verlo en cafetales, pastizales y orillas de caminos rurales.
Este premio representa al agricultor que abre su finca al turismo, quien conoce caminos que para otros son desconocidos y permite que el visitante descubra un territorio que él conoce desde hace generaciones y sabe lo que el camino tiene para contar.

Protector de los Caminos del Desarrollo Rural
Este galardón expresa su legado en la orientación, la enseñanza y la inspiración que brindan a quienes continúan construyendo el futuro del sector.
Este galardón honra a las personas, instituciones y profesionales que han dedicado su conocimiento, experiencia y compromiso al fortalecimiento del turismo rural.

Guardiana de los Equilibrios Sagrados de la Naturaleza
Más allá de los ríos, humedales y montañas, la Tulevieja emerge como símbolo de respeto hacia la vida y los ciclos naturales.
Este reconocimiento distingue a los proyectos ambientales que protegen los ecosistemas rurales y promueven una relación armónica entre turismo, biodiversidad y comunidad.
Representa la voz ancestral que recuerda que no existe desarrollo verdadero sin respeto profundo por la tierra que nos sustenta.
Premio Tía Panchita | Guardiana de la Hospitalidad y la Memoria Viva | Galardonado Desierto
Premio El Cadejo Blanco | Protector de los Caminos del Desarrollo Rural | Galardonado: Escuela de Administración – UNA-CR
Premio Tío Conejo | Espíritu de la Astucia y la Resiliencia Emprendedora | Galardonado: Casitas Tenorio
Premio El Duende | Guardián del Alma Comunitaria | Galardonado: Cámara de Experiencias Rurales filial Piedades Sur
Premio El Boyero y su Carreta | Herederos del Trabajo, la Tierra y la Dignidad | Galardonado: Sari Marín Mayorga
Premio Viejo del Monte | Custodio Supremo de la Sabiduría Ancestral | Galardonado: Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo ACOPROT
Premio La Tulevieja | Guardiana de los Equilibrios Sagrados de la Naturaleza | Galardonado:
Asociación Ecológica Paquera Lepanto y Cóbano
ASEPALECO
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Tía Panchita representa la sabiduría transmitida alrededor del fogón.
Es la voz que cuenta historias cuando cae la tarde. Es la guardiana de la tradición oral.
Es la memoria colectiva que protege el conocimiento de los pueblos.
Su presencia simboliza la capacidad de preservar la identidad mientras se construye el futuro.
Las antiguas narraciones cuentan que el Cadejo Blanco acompaña a los caminantes de propósito noble, protegiéndolos de los peligros y guiándolos cuando la oscuridad amenaza con desviar su rumbo.
Es símbolo de liderazgo, visión y servicio.
Tío Conejo representa la victoria de la inteligencia sobre la adversidad.
Su figura simboliza la creatividad, la adaptabilidad y el espíritu emprendedor que transforma las limitaciones en oportunidades.
Invisible para muchos, indispensable para todos.
El Duende aparece donde aún habita la armonía entre las personas, la cultura y la naturaleza.
Representa la fuerza invisible que mantiene unida a la comunidad.
En el imaginario campesino costarricense, el cuyeo está relacionado con los caminos y la noche, en medio del misterio la orientación para aprender a retomar el camino.
El Viejo del Monte observa desde los bosques antiguos el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.
Es la representación de la experiencia acumulada, de la reflexión serena y del conocimiento que trasciende generaciones.
La Tulevieja emerge de la memoria ancestral como símbolo del respeto hacia la naturaleza.
Su presencia recuerda que la prosperidad solamente es legítima cuando protege las fuentes de la vida.